Vivimos días de incertidumbre, de rapidez extrema, excitación acelerada y pronto desecho. Nada nos convence del todo, nada nos complace, nada nos llena y todo nos disgusta. En tiempos así, en tiempos revueltos, es aún más complicado conectar con las personas, y llegar a conocer a alguien profundamente, se ha convertido en una odisea, tanto o más que conocerse a uno mismo.
Todo comienzo necesita un primer paso, y precisamente por ello, ese paso es un precursor necesario del cambio, cambio que no solo tiene efectos en ti, también en aquella persona con la que sellas esa unión, y de rebote en todos aquellos que os rodean.
Quizás tu vida se haya visto alterada por permitir entrar a alguien en ella, y quizás solo debas valorar si ese cambio te haya servido para mejorarla y para mejorar personalmente, o simplemente te haya servido para «moverte el piso» y desestabilizarte de tal manera que debas replantear todo aquello en lo que creías, pensabas, sentías, e incluso aquello que creías ser, querer o necesitar.
Permítete cambiar algo en tu vida, por más ínfimo que parezca, y observa tu reacción después de hacerlo. Permítete cambiar algo en tu vida, por más difícil que parezca hacerlo, y observa tu reacción después de hacerlo. Permítete cambiar algo en tu vida, por más extraño, inusual o repentino que creas que sea, pues si no es el cambio que esperabas, podría ser simplemente el que necesitabas.
¡Enlaces conscientes que perpetúan el cambio!